jueves, octubre 15, 2009

Espejo viejo

Mis sueños viven al revés de los espejos.
He soñado con espejos que me sueñan
Lo sé, porque yo sueño a mis espejos.

Un antiguo pueblo con mar se llevó mi infancia.
Aún aparece cuando sueño durmiendo o despierta,
me veo vagabunda entre las olas
y naufrago como todos mis sueños que naufragan.

Un tesoro envuelto entre las brumas
mi ciudad bienamada
donde estaban mis padres y yo era feliz
algunas veces.

Por eso me gustan mis sueños.
Traen de regreso lo vivido.

Y hay sueños dentro de otros sueños.
Parecen fotografías.
Por eso son tan viejos mis espejos.

domingo, octubre 04, 2009

Mujer niña y amiga

Una hermosa canción para escucharte mirándome a los ojos

sábado, octubre 03, 2009

Bárbara Délano en la memoria de la Poesía Chilena (1961-1996)

La poeta Bárbara Délano está viva en el corazón de todos sus amigos y en la memoria de la poesía latinoamericana. No te olvidaremos nunca... ¡Ídola!






martes, septiembre 29, 2009

Animales y Animalejos


Animales y Animalejos




Una mañana llegó la araña
acompañada de la piraña.
Al concurso de belleza
venían las tontas lesas.


–Que se inscriban primero,
aclaró el ternero.
–Y que gane el mejor,
dijo el castor.


Primero pasó el flamenco:
–Yo gano de aquí a Penco.
Después de tantos desfiles
de insectos microbios y afines,
se dictaría el fallo,
dijo el caballo–.


–Yo soy el más tincudo,
dijo el zancudo.
–Yo soy la que gana,
dijo la rana.
–Bah, se quedarán con cuello
dijo el camello.


–Las patitas, habló el ciempiés,
ya veremos después.
–No se hable más,
dijo el caimán,
que el jurado dictó sentencia
agregó con paciencia.


Entre tanta maraña ganó la araña
y segundo llegó el zancudo.


–Esto es una farsa,
dijo la garza;
–Y yo con mi mala racha
gritó la cucaracha.


–Yo estoy harto,
gritó el lagarto.
¿Y quién te pasó la guitarra?
preguntó la cigarra.


–Habráse visto concurso idiota
Zureó la gaviota


–¿Y entonces por qué participaste?
Tú solita te la buscaste,
habló contento el cangrejo
mirándose en el espejo
que le alcanzaba el conejo.


–Ya vendrán nuevos concursos,
dijo un microbio intruso
–Y ojalá que ahora sean
de máxima inteligencia
que me lo gano sobrado
gritó el mosco tarado.


Publicado en Letras 2, Santillana 2000 Texto del alumno

viernes, septiembre 25, 2009

Gran descubrimiento

Confesión a Gregorio Angelcos, mi Ángel


De pie aún en esta vida
comienza el recuento.

Me confieso ante ti
mi angel todopoderoso:
hubo amores antes, tan antes
que parece que nunca existieron.

Tengo el recuerdo de que fueron benditos
los primeros siglos
y se volvieron malditos con el tiempo.

Un príncipe próspero conocí,
que jamás prosperará,
y hubo reyes alacranes
y mendigos generosos hubo.

También me visitaron bufones de la corte
arlequines disfrazando sus tristezas
y odiosos personajes del gran teatro del mundo.

Pero yo estaba enamorada del Amor.

De los dolores es mejor ni hablar
sin cortarse las venas.

Ahora amo a un ángel que me ama
y como ángel que eres, amor mío,
tal vez tu amor sea excesivo tal vez
para una simple mortal
como este deshecho de mujer despojada
que ahora soy.

lunes, septiembre 21, 2009

¡Feliz cumpleaños Carla Primavera!


Mi adorable sobrina, mi Carlita querida, recuerdo exactamente cuando naciste: tu mamá te miraba feliz en tu cama a su lado en el hospital San Juan de Dios: una niña rubia y bella con ojos amarillos, parecías sonreír cuando llegué a tu lado y me puse a llenarte de palabras que después trasladé a un poema, porque en plena dictadura, llegabas a esta patria herida y sufriente. Tus manitos y tus risas llenaron de música el espacio sombrío. Eras la primera sobrina que llegaba de mi hermanita Cecilia, la hermana chica, que ahora ya estaba siendo madre.
Carlita, te quiero mucho y te admiro por lo que has llegado a ser.
Feliz cumpleaños, mi pequeña niña.
Tía Teté

lunes, septiembre 14, 2009

Son tus perjúmenes mujer


Cuánto me gusta esta canción divertida y traviesa. Recuerdo haberla oído muchas veces en mis tiempos universitarios y que la cantábamos con mi primo Guayo en la casa de Callao 3737.

jueves, septiembre 03, 2009

Para Cecilia Calderón un recuerdo de su nacimiento

Cecilia, hermanita, hoy es tu cumpleaños y papá no está. Tampoco estuvo cuando naciste, porque era domingo en La Serena y había partido de fútbol en La Portada. Como estábamos con la abuela Roma, quien había llegado desde Villa Alemana para quedarse a cuidarnos junto a nuestra nana Rudy, mi papá confió en lo que le dijeron la abuela y a la matrona en el Hospital Regional: "No se preocupe porque esta guagua nacerá más tarde, así es que vuelva más tarde, y no ande tan nervioso, es solo un parto y la señora está en buenas manos". A papá qué le dijeron y corrió unas cuadras para llegar a tiempo a ver el partido.¡Lástima! Regresó cuando ya habías llegado, en vuelo directo, al planeta Tierra. Mi madre medio muerta y fatigada, mi papá con sentimiento de culpa, pero feliz porque había ganado la U. y tú habías aterrizado en la vida.
¡Qué pena, se la perdió! Por eso, mamá, enojada, prometió que "más hijos no, nunca más" y así fue, como cumplió su palabra y solo existimos Las tres Gracias.Recuerdo que mi papá llegó a la casa muy contento mientras nosotras jugábamos en la escalera y nos dijo:
-Ya nació su hermana, es muy linda. ¿Cómo les gustaría que se llamara?
-Ana María, dijimos con Lila.
-¿Opción 2?" -nos pregunto mi papá, y dijimos algún otro nombre que no recuerdo.
Pero te bautizó de emergencia una monja en el hospital porque te estabas muriendo:
-Yo te bautizo, María Cecilia Rosa, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-Así no se va morita al limbo", dijeron a coro las enfermeras.
Desde que llegaste a la casa de Larraín Alcalde 1187 te transformaste en nuestro juguete favorito, eras la muñeca más linda de todas, y fuiste mimada por "mamá me mima, hasta el día de hoy", y por nosotras que jugábamos contigo y nos transformamos también en tus pequeñas escoltas hasta el día de hoy, porque queremos protegerte siempre, sin darnos cuenta de que tú eres una tremenda mujer que se las ha agarrado a sablazos en todas las batallas de la vida desde que naciste, y aunque los peligros han sido enormes y tú siempre has salido herida, hermanita Quijote de un lugar de La Serena, sobreviviste... Cecilia, hermana mía te digo Feliz cumpleaños, aunque está vez sea cumpleaños y de feliz, muy poco.
¡Adelante valiente Guerrera de la Vida, María Cecilia Rosa!

domingo, agosto 30, 2009

A tres semanas de la muerte de mi padre






















Fuente: El Mercurio, Revista Domingo, 29 de agosto de 2009

Feliz cumpleaños, Cecilia Calderón


La Serena, 22/ 9/ 1959

María Cecilia, mi hija menor, sonríe lentamente en su cama. Nació a fines de agosto, es muy pacífica y presumiblemente, no posee la energía nerviosa y la pasión de ver y de ser que mueve a mis otras dos hijas. Lila ha prometido no tener más hijos. Sospecho que es una decisión unilateral. Ceci, esto es lo que mi padre escribió acerca de ti. Lo que yo te escribí en FB, no sé por qué no aparece y ha quedado bloqueado. Cuando se soluciones también lo pondré aquí. Mientras tantos dos fotos de las tres Gracias: Lila, tú y yo. Qué curiosa si te fijas, tú siempre al medio, yo a tu derecha y Lila a tu izquierda.
Besos hermanita

jueves, agosto 27, 2009

Ma papá dijo en "Cayó una estrella", Diario, RIL Editores


La Serena, 1/ IV/ 1955
Ayer nació mi hija Teresa. ¡Qué extraños los sentimientos de paternidad! “Algo es de uno”, parecería ser lo primero que se dice, y sin embargo la posesión no es la de un maravilloso objeto natural, sino de sentirse dueño de un trozo de cielo, de una orilla del río, de una estrella lejana. Dormí con ella, porque Lila está muy agotada, la niña tenía frío y parecía temblar. En una cama lateral, abrazados, sentí que ella y yo éramos una perfecta.

Al amanecer llegó a lavarla la maldita matrona y sugirió que debía tener algo en el píloro, pues vomitaba algo oscuro, digería mal. Más tarde viene el médico, le digo y sonríe: “¿Quién le dijo eso?" Le explico que la matrona. Me respondió: "¡Tonterías!", fue un parto difícil, tragó algo de líquido amniótico y eso fue todo y yo echo a descansar. Pienso, para no aburrirme, que el hospital es una isla. Que hay en ella sitios desconocidos. Miro los muros y descubro las famosas machas en la pared a que alude Leonardo da Vinci en sus notas. Puedo darme cuenta del poder de la imaginación del artista. Veía en ello el núcleo de una creación a partir de un estímulo externo que se busca sin saber cómo ha de operar sobre nosotros. Había una mancha, tenía forma de un río largo que se cruzaba consigo mismo, en medio de una serie de fragmentos. Pienso en fagocitos blancos, en caravanas comandadas por Johnny Mac Brown, el ex-jugador de fútbol americano que se hizo cowboy del cine en cuanto le falló la rodilla. Johnny Mac Brown va rumbo a Oregon.Entran las enfermeras, salen las enfermeras. Lila dice que fue una carnicería la que hicieron con ella. Le explico que son gajes del oficio. Me dice: "¡es que no te tocó a ti!". En fin, hay que decir algo, pero no sé qué más. La comida del hospital prepara para las operaciones aún a los que no tienen que operarse. Cobran como si fuese hotel de lujo, pero deben dormir ratas, tres trozos de lechuga; un puré aguado con lo que llaman una croqueta, que es piltrafa pura, y al final un durazno picoteado por la vida, como algunas paicas del tango.Oigo a una estúpida que habla en el pasillo de unas damas distinguidas que venían a hacerse examinar por un médico, el doctor X, y terminaban acostados "como dos párvulos". ¡Qué idiotas! ¿Cómo se acuestan los párvulos? Ellos duermen; el doctor y la señora distinguida, no. El asunto sigue. Una dice a la otra que hay gente histérica, que por un parto hacen un escándalo como si fueran a romperse porque van a parir una de las estatuas de la Alameda, y salen con un ratón debilucho que es una miseria. Comienzo a sacar cuentas del despojo del Hospital. Tengo deudas hasta para el día de Pascuas.Debo preparar una clase sobre Alfonso X el Sabio. No sé dónde encontrar la Grande e General Estoria. Me gustaría citar algunos párrafos en clase; pero, a lo menos, tengo algunas de las Cantigas, dos o tres descripciones de los lugares que él estima convenientes para hacer las clases, cómo deben ser tratados los maestros. Además, algo de las Tablas Alfonsíes. Canciones de Luis Castro entran por la ventana. Caminaré solo. Calor, sed, pánico de las deudas. No es poco para pensar. Teresita está mejor.

La Serena, 14/V/1955
Mi hija crece a diario. Por momentos me quedo mirándola, tratando de adivinar qué va ser de ella mañana, cuando crezca. ¿Se propondrá entender cómo somos, en la alegría o en la desdicha, en la paz o en la guerra, sus semejantes? ¿o le dará por meterse en la madriguera de la costumbre, de lo establecido, pensando en las joyas o en vivir sintonizada a lo que ocurre sin necesidad del uso del pensamiento?Lo único que deseo es no verla con visitas al "otro", a ese alter que produce como resultado poco más que la "alteración". A ello, si me fuera posible elegir su destino, la quisiera ver rondando la otra salida, la que atiende al ensimismamiento como el mejor capital. Hoy, ha mirado lentamente una ardilla de juguete y la ha levantado en dirección al sol, como si fuese la cabeza de un sacrificado.

La Serena, 2/IX/1955
Aprovecho el hermoso día soleado y llevo a mi hija Teresa a que el viento la zarandee, eternizando este momento. Se ahoga un poco y debo ponerla esquivándolo. Ya vendrá un día en el cual yo pueda decirle: "¡Haz! ¡Ahora te toca a ti!" Mi pequeña Dama de Elche sonríe y se vivifica.

miércoles, agosto 19, 2009

Mensaje para Alfonso Calderón de Gustavo Alfonso Barrera Calderón


Nombrar las cosas es asignarles un destino, y yo llevo tú nombre oculto como un mensaje cifrado, como una marca de letras, una escritura que desde mi nacimiento me puso en el comienzo, o en el final de un recorrido, dependiendo de la dirección que se quiera dar al tiempo. Llevo características tuyas que se manifiestan incluso contra toda voluntad. Llevo también la memoria, esa necesidad de observar todo con detención para que no se escapen los detalles, esos paseos constantes por un mismo espacio físico mientras la mente recorría extensiones imposibles. Me abismo también como tú con la vibración que imprimió algún artista a sus pinturas, algún músico a los sonidos, y comparto esa desconfianza hacia todo lo que aparente ser absoluto e inamovible. Y ese sentido del humor que derriba todas las convenciones.
Vaya entonces este saludo y mi agradecimiento.
Hasta siempre

Este texto fue escrito por mi hijo para despedir a su abuelo Alfonso el domingo 10 de agosto de 2009 en la ceremonia en la Universidad Diego Portales el 10 de agosto de 2009.

martes, agosto 11, 2009

Mi padre, el sabio, ha muerto... Viva Alfonso Calderón



Es curioso, el día 5 de agosto de 2009 recordé y escribí acerca de los poetas en la tumba de Neruda, un hecho acontecido en 1992, del cual no había escrito hasta ahora. La muerte ya se había instalado en mi cabeza y en el corazón de mi papito. ¿Estaría ya mi padre dándome los primeros anuncios de lo que vendría a las 9.23 de la mañana del sábado 8 de agosto? ¿Quien lo sabe?
Cuando mi padre cumplió 40 años se enteró de que lo aquejaba una severa hipertensión arterial. Los genes de mi abuela Roma Squadritto Napoli, que llevamos mi hermana Cecilia y yo como otra marca de herencia se anunciaron en él con la casualidad de los exámenes tipo revisión técnica. Descubrieron que su corazón tenía un tamañano mayor al resto de los corazones.
La gran metáfora: mi parte murió de un infarto fulminante, su corazón enorme tenía que estallar. Casi sin dolor, casi sin darse cuenta, así partió, como lo deseaba. Cuando supe lo que estaba ocuriendo corrí al frente en pijama y me estaba esperando: me regaló la última mirada, me subí sobre su cuerpo y abrazada a él, no me despegué de sus ojos hasta que dejaron de mirarme y se volvieron hacia la ventana donde en la jardinera crecían las flores y entraba el sol de la mañana junto al trimo de los pájaros.
Lo estuve mirando largo rato para que sus ojos azules no se fueran de mi memoria. Y luego le cerré los párpados y me mantuve abrazada a él, hablándole, haciéndole cariño, hasta que sentí un calor que salía de su cuerpo para entrar en el mío. Entonces supe que mi padre quedaba enterrado en mi corazón para siempre, que me seguiría protegiendo para siempre y que habrá de recibirme cuando llegue mi hora.
Cecilia me dijo: "Déjamelo a mí ahora". Entonces lo entregué y crucé a mi casa a escribir, con la música que a él le gustaba, los tangos de Cortázar interpretados por el cuarteto Cedrón.
Desde el dolor escribí en el FB y empezaron a llegar los mensajes de amor de los amigos.
Mi padre, socialista y agnóstico, había sido en su infancia formado en la religión católica que sus padres profesaban con una devoción envidiable, a tal punto que desde muy pequeño, mis abuelos hicieron que mi padre oficiara de monaguillo en la santa Misa, junto a otro niño, Miguel Arteche, su amigo de toda la vida con quien compartieron la vocación poética y sus respectivos sillones en la Academia Chilena de la Lengua.
Sé que Arteche cuando lo supo, lloró mucho, y él con Ximena, su mujer, el día anterior habían estado leyendo antiguos poemas de mi padre.
Esa noche, en la casa de mis amigas nicaragüenses, Elisa, Blanquita y Elisita, nietas de Coronel Urtecho, me dormí mirando el cielo. Había una exageración de nubes que no permitía ver ni un trocito de luz lunar. De pronto creí ver un avión en un espacio que se abrió entre la noche cerrada y se mantuvo quieto largo rato.
No avanzaba ni se movía, sólo parpadeaba... era una estrella gigante, la única en el cielo que seguí mirando hasta que el sueño me cerró los ojos.
Yo le había dicho a mi padre en vida, muchas veces, que él estaba en lo cierto en todo lo que decía, pensaba y opinaba, menos en una: hay otra vida papá, le decía y cuando estés ahí enfrentado al misterio te acordarás de mí y dirás: la niña estaba equivocada en muchas cosas, acaso en todo, menos en algo. "Por suerte había otra vida" habrá dicho, parafraseando el título de un libro de poemas de mi hermana Lila.
Yo le había hecho prometer a mi padre: Si hay esa otra vida en que yo creo, tú me darás una señal. Se lo prometo, hija, respondió sonriendo.
Y cumpliste mi viejo adorado: esa inmensa estrella tan brillante que se hizo un espacio en el cielo negro, veló mi sueño porque era la señal prometida.
Hasta pronto, padre entre todos los padres

Tu "Hija del Celeste Imperio" que te ama y te agradece que estés vivo en mí.

miércoles, agosto 05, 2009

Poetas en la tumba de Pablo Neruda


Dos días antes de que fueran trasladados los cuerpos o" restos mortales" como suele decirse, de Pablo Neruda y Matilde Urrutia a la tumba de Isla Negra, una peridosita de La Segunda y un fotógrafo, invitaron a algunos poetas para hacerles una entrevista "in situ": casa-museo de Isla Negra. Pasaron a buscarnos a Thomas Harris y a mí, a la USACH donde dábamos clases en la Escuela de Periodismo recién inaugurada cuando el director era Erico Carrasco (QEPD).
Fuimos los últimos en ser recogidos porque quedábamos en el camino. Arriba nos saludamos con enorme cariño con Erick Pholhammer, Cristian Warnken y Adán Méndez. Era el jueves 10 de diciembre de 1992.
En el auto la periodista empezó a leer lo que habíamos escrito para la entrevista de este "homenaje" a Neruda y Matilde. No había leído ni media carilla del texto de Erick cuando dijo: No, no, no, los poetas escriben distinto de cómo hablan, así es que mejor yo los voy a ir entrevistando de a uno y continuamos allá cuando almorcemos y se tomen las fotografías para el reportaje.
Saldría al día siguiente en las páginas centrales y salió.
Lo que no previó la periodista fue que al llegar a la casa de Isla Negra, de inmediato fue advirtida de que podíamos ser fotografiados en cualquier lugar de la casa y afuera cerca de la campana, pero que a la tumba abierta y vacía nadie podría acercarse. Había guardias.


-Dijo que no podíamos acercarnos... nos miramos, los poetas.
-Por eso mismo vamos, dijimos en una complicidad que no sabíamos hacia dónde llegaría. Sólo que los poetas como los niños no pueden recibir un NO, porque de inmediato se abre el apetito de hacer exactamente lo contrario. Historia sabida.
Lentamente, haciéndonos los lesos, nos fuimos acercando a la tumba por separado y por distintos caminitos. El fotógrafo nos siguió.

Ya los cinco junto a la tumba, el fótógrafo empezó a dispoarar sus flashes. Thomas y yo andábamos con nuestra cámara fotográfica de todos los viajes y empezó la función: fotos cerca de la tumba, fotos junto a la tumba, fotos de Cristian Warnken poniendo sus Noreste en la tumba; fotos, los poetas de pie, sentados y finalmente acostados adentro de la tumba en posición de muertos (idea mía). Cabíamos cuatro juntos y a Adán Méndez, lo pusimos acostado a nuestros pies. El fotógrafo estaba trastornado y debió sacar varios rollos. Nada estaba planeado, todo fue fluyendo acorde a las ideas que iban apareciendo disparadas por el rayo del delirio.
Al día siguiente aparecimos en la portada del vespertino y adentro la entrevista en las páginas centrales y fotografías decentes (quiero decir "normales") de cada uno de nosotros.
Acá dejo el testimonio fotográfico: nos dimos el baño de tumba que aconsejaba Neruda en algún poema; calentamos con nuestros cuerpos vivos y poéticos el lugar sagrado, donde al día siguiente dejarían para siempre y sellado los ataúdes de la pareja que tanto se amó.