miércoles, mayo 09, 2007

Las raíces que arraigan


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La vida: el gran laboratorio de la muerte plagado de tristes ratas.


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Habría que retroceder la historia hasta descubrir la evolución con las manos en la masa.


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Abrían sus fauces los camiones de la tarde.
Todo se lo tragaban. La lozanía de la fruta participando del misterio y de la muerte.

Convincente la escoba barriendo la piel los huesos tatuados por el pavimento y tendones estallando y cartílagos sangrientos y briznas de pasto y ramas secas recolectadas en la caída.

El más grande de los desperdicios mi pobre basura biodegradable entrando en la ambulancia.

9 comentarios:

e.i.m dijo...

dortora , que cosas tan tristes escribió usted hoy. ciencia pura hecha poesia . si,`pero triste.


saludos

dr. vicious dijo...

¿Qué ciudad es esa, que siendo tan bella inspira versos negros?
Un abrazo
dr Vicious

Jean Pierre Frederick dijo...

Notable blog.

Jean Pierre Frederick dijo...

Notable blog.

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

¿Cómo es posible, con una luz como ésa, tanta degradación?. Espero que tú estés bien.
Un beso.

Meigo y Druida dijo...

Mi enhorabuena. La vida, rehecha de la muerte. Excelente resurrecion.
Un beso enorme y una rosa llena de vida, roja y hermosa.

Anónimo dijo...

Post anterior.

mentecato dijo...

Cuando Dios se miró en la luna, supo que su larga vida era tan sólo un infinito osario celeste. Y tuvo la certeza que él era tan sólo una triste rata...

Lila Magritte dijo...

Por este blog anda cantando el tué- tué. Me voy, hago como que no oigo nada.