viernes, septiembre 21, 2007

Príncipe de todos los colores


En el ir y venir de los espejos ¿a quién vemos cuando nos vemos?

El otro yo, el más profundo habitante de nosotros mismos, el hombre que late al fondo de la mujer, y la todopoderosa al fondo de un hombre. En qué momento nos completamos; cuándo saltamos en añicos y nos descubrimos en los brazos del otro, débiles y absolutos, los pedazos del rompecabezas.

Durante años perseguí al hombre ideal. Los innumerables príncipes azules que desfilaron por mi corazón terminaban invariable y rotundamente transformados de azul a negro o pasaban de castaño a oscuro.

Cuando cesó mi ansiedad, cuando estuve dispuesta a no buscar, apareció mi príncipe, demasiado azul, lleno de brillos que me encandilaron. Pero igual que en los cuentos de hadas, este príncipe, de acuerdo a las viejas reglas de la hechicería, había sido convertido en un sapo y no se le notaba la casta principal. Venía como un gato magullado, herido de guerra, tras innumerables escaramusas en las riberas más pantanosas del peligro.

¿Qué parte de mi hombre interno llenaba este príncipe-mendigo con sus ojos violentos, con ese odio tan grande por sí mismo y por la humanidad entera que cargaba en su espalda? ¿Qué tenía que ver conmigo este príncipe-rana del pantano? Por más que pasaba mi mano por su pelo y acariciaba su cabeza no podía encontrar el alfiler enterrado por el maleficio de la bruja para sacárselo y poder desencantarlo para siempre. ¿Qué podía significar para mí este príncipe-espectro que ocupaba todo su tiempo en librar codo a codo con la desesperación, oscuras batallas contra la muerte?

Decidí buscar la huella de mis sueños. Y allí te vi y me viste. Empezaba agosto de 1990. Desde entonces amamos juntos la vida como un bien inapreciable que permitió este encuentro; un pequeño préstamo del tiempo, una concesión del azar para que tú y yo estemos juntos en esto que nos queda de vida, y juguemos a sostenernos para no caer despeñados por los desfiladeros. Y así vamos, seguros y felices como si tuviéramos un pedazo luminoso de inmortalidad entre nuestras pobres manos polvorientas.

21 comentarios:

Lila Magritte dijo...

Es una maravillosa declaración de amor que el sapo se merece absolutamnte.

Creo que su madre debiera haberle puesto una cintita roja para el mal de ojo cuando era un ranita. así se habrían evitado muchos daños de brujas que ambicionaban calmar el fuego de sus hogueras en las aguas de oleaje turquesa que asomaban de sus ojos de sapo principal.

¿Y dónde está la otra foto que tomé entonces, cuando la Coyota decia que parecía un cowboy?

Búscala.

Amor dijo...

le doy la enhorabuena a tu príncipe, thérèse, porque eres una persona maravillosa cuya amistad quiero conservar y seguir cultivando siempre

¿aceptas? te beso con

amor

(digo con amistad, perdón ;-)

mentecato dijo...

Belleza y juventud, ¿qué más...?

Anónimo dijo...

No es por ser pesado, pero si le pone la zeta a "escaramusa" su declaración de amor quedará perfecta.
Bonita quedó la página con la manito de gato que le dio.

Lila Magritte dijo...

Estoy absolutamnte de acuerdo con el anónimo que hace sugerencias para derribar erratas salvajes. Siempre lo hago, porque ya sabemos que en la errata y el lapsus está el peligro (Freud cazó muchas de estas fieras y hasta expuso sus pieles en la ventana)... pero, me atrevería a especular en este caso, que aquí se trata de algo muy grave, demasiado grave y hay que reportarlo a las autoridades poéticas porque sucede en muy pocos casos. Aclaro.

Examinando la palabra errática, aun no incorporada al diccionario de la Ral Academia Espñola de la Lengua, capítulo chileno, "escaramusas", cuando viene respaldada por la lengua de un poeta es francamente preocupante, porque da la impresión de que es la lengua misma del poeta la cazada en rebeldía.

Presumo que las musas le hicieron musarañas para que digitara mal. Debe ser envidia, venganza, frustración... porque, quién no piensa en lo doloroso de la irrealidad. Ellas son un mito y así seguirán por los mitos de los mitos anhelando formar parte de este mundo feliz donde todos somos dioses.

¿Qué hacer con las erratas?
¿Qué hacer con Freud?
Qué hacer con las musas?
¿Y el teclado?
¿Y el diccionario?
¿Y la declaración de amor en la virtualidad?

Sugiero revisar a Rodrigo Lira, él sostuvo un duelo permanente con las erratas. Nunca me reí tanto en plena dictadura.

Bien, debo irme a librar mis propias escaramusas, ¿Qué hacer con el tiempo?

Debo salir a la calle a cumplir con la rutina de la vida real (tan mal pagada ¿no?) Y salir urgente del blog, el E-mail, el chat, Youtube, la carpeta de poesía secreta, el otro yo, o me pillará mi papá, el jefe, mi marido, mi mujer, mi amante y San Expedito (que siempre lo logra rapidito).

Ayyyyyyyyy, qué hacer con las erratas y las musas.

(Continuará... estoy entrando apenas en el proceso de reflexión)

Therese Bovary dijo...

Corrigo de incmediato la farta de la oltografia.
Grazia, señor amnomnimo

Yo

Lila Magritte dijo...

Me gustaba más sin corregir... ahora no podré seguir delirando.

Hay que rebelarse. ¿Cuál es la misión de la poesía entonces? ¿Sólo revelarse?

¿Y qué debemos hacer?

¿Dejar de salir a cazar erratas?

¿Mantenernos atentos para no salir de la jaula sin permiso?

Vagar desnudos por el mundo diciendo: "Dejad que las metáforas vengan a mí?

Le ruego Therese que mantenga la "escaramusa", como un favor personal. Al menos por un tiempo prudente que me permita continuar el monólogo.

Anónimo dijo...

herrata es con ache o sin hache ?

auxiliénme!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

no molesten a las poetas

Therese Bovary dijo...

Ya cebrita o zebrita, voy a dejar a la musa de gamusa en su cruel escaramusa, ¿cactas?

Anónimo dijo...

¿Y qué pasó con la declaración de amor? Al final importó más la "escaramusa", de lo que se concluye que todo era falso de falsedad absoluta. Más falso que Judas.
El vengador anónimo

Therese Bovary dijo...

Si, yo cacho que esta declaración de amor es muy mula. Tiene toda la razón el vengador anónimo.
Al final parece que todo se presta para puras escaramusas...

Mejor sigo con mi amiga Grandchester que me está enchulando el blog,

Chaoooooooo

Anónimo dijo...

mmm... Será la luna?

Fontana dijo...

Ese príncipe me parece cara conocida.
Muchos hemos andado en los pantanos, pero una mujer buena mete sus manos en el barro y nos saca.
Errata es sin h.
Herrata es una errata.
Y son muy lindas. Yo las colecciono. Las de los otros, no las mías.

Anónimo dijo...

¡Ayyyyyyy yo quiero que me regalen una errata de colección!

Anónimo dijo...

Herrar es umano

Anónimo dijo...

Jajajajajajaja

cecivet dijo...

¿Alguien ha visto mi erradura por aquí? parece que me la robaron en el transantiago.

Fontana dijo...

Un profesor de una universidad chilena escribió una vez un artículo en que contaba que alguien había obtenido una victoria a lo Pirro. Cuando publicaron el artículo apareció que había obtenido una victoria
" a lo Perro".

Anónimo dijo...

lo importante de la escaramus es haberla vivido como la vivimos, con pazión, sin hortografía, porque la pazión no está ni ahí con las reglas: todo lo contrario: el amor es la fuente de la transgresión, y eso es lo importante en el amor y sus productos: dar el salto al más allá donde los diccionarios y los códigos sobran, donde las opiniones anónimas valen lo que un ongo nuclear: sólo destrucción y deseos de Poder: el amor, y la pasión que lo engrandece, pertenece a otras esfera: sagrada, ritual, erótica, el espíritu hecho carne y la carne volatilizada en la mirada del otro: jugamos al cíclope de Cortázar horas interminables, y, vaya, que el gran Cronopio siempre mandó al cuerno la insolencia de la ortografía. en esa fotografía zomos felizez, ¿qué más? nadie vivió lo que nosotros, mi vida, y por eso nadie que esté fuera de ese marco de tiempo congelado puede opinar sobre lo que ahí pasó. nos pertenece, es nusetro tesoro.

perro.

Fontana dijo...

para Klases de hortocrafía ai ke leer a César Bruto ( y ver a a Oski, Klaro)
Aquí hay una muestra:
bibliotecaignoria.blogspot.com

Bale mushio la Pena.