jueves, julio 12, 2007

La rosa vuelve a sangrar en el ciberespacio



Si te es dado sobrevivirme
déjale al mundo un testimonio.

Escribe un cuento, por ejemplo,
y reconstrúyeme a punta de palabras.
Insiste hasta que no signifiquen más.

Di que yo tenía el privilegio
de oír claramente
cómo crecía tu barba
por las tardes, ciertas tardes.

Describe mis manos en detalle
cuando husmeaban tu pelo
y mis lágrimas, no lo olvides,
por ningún motivo,
ni mis ansias.

Explica que tú eras una fiesta
y que tus besos yo salía a bailarlos.
Pero nunca te lo dije, explícaselo.

Refiérete en algún párrafo memorable
a todo el cielo para mis ojos,
al olor de los pinos, tú sabes, al verano,
las cartas
y al lenguaje pertinaz de los jazmines.

Declara todo lo que quieras si puedes sobrevivir
porque yo no...

yo no voy a estar para contarlo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cómo contarlo, muñeca brava!
Te he soñado tanto y nunca te tendré entre mis brazos.
Cómo describirte, bella mujer.

¿Puedo escribirte cuentos imaginarios?

Un anónimo admirador desde que usted pasó por mi vida en una sala de clases.

Quizás algún día te diga, Therese, quién soy.

Anónimo dijo...

Guauuuuuuuu

Anónimo dijo...

sssssss ssssssssssss he podido escapar

Therese Bovary dijo...

Mmmmmm, por aquí andan puros anónimos ¿qué onda?

Anónimo dijo...

Puros anónimos,sí.¿Cree que no nos gustaría tener nombre?

Lila Magritte dijo...

Aquí hay gato encerrado.

El gato con botas dijo...

¡¡¡¡Miauuuuuuuuuuuuuu!!!!

Anónimo dijo...

No empecemos con gatos con botas o descalzos . Nosotros somo anónimos pero muy decentes

Fontana dijo...

Si él fuera Julio Jaramillo te cantaría:
"Si tú mueres primero
yo te prometo
que escribiré la historia de nuestro amor,
la escribiré con sangre,
con tinta sangre del corazón."

Bueno, es que a uno le gustan los boleros.

Therese Bovary dijo...

Síiiiiiii, Fontana...
A mí que me subyugan los boleros agregaría:

"Te marcaré la frente
con sangre de mis venas
para que todos sepan que eres
mi propiedad privada".

grandchester dijo...

Anunciaría tu carcajada tímida
de niña eterna, juguetona y voraz.
.
Confesaría los ríos de ternura
que alimentan los dominios de tu reyno.
.
Apenas comenzó esta historia.
.