jueves, marzo 26, 2009

La favorita del emperador





Para ti como siempre, amado mío, mi Rey.









Y bien, amor, tesoro mío,
aquí estamos como siempre
cada atardecer de nuestros días santos.

De entre todas las bellas
las que te buscan y admiran,
las que te acosan y asedian,
las que quisieran estar en mi lugar
me envidian porque tú me eliges.

Soy la favorita del harem.
Entonces preparo las sedas,
los perfumes de los mercados fenicios
las joyas,
ninguna joya como tú, por cierto,
eso sí lo sabes bien, ¿verdad?
Y si no te lo he dicho, te lo digo ahora, mi amor.

Bailaré para ti la danza de los siete y los millones de velos
hasta quedar desnuda viva y palpitante
para que me arranques
con los dientes
la carne viva
que es el último velo que
aún te queda por quitarme.


(Lejos, allá lejos, en la caracola de mi oreja,
te escucho gemir
y susurrar con tu voz de mares encrespados:
bien, bien, rica, así...
y tantas otras cosas que un extraño
e inusitado pudor me impide por ahora)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

oh! yo quisiera ser la favorita de ese emperador
Quién me da su mail

Anónimo dijo...

Guau!!!

Anónimo dijo...

Pero qué doncellas... ¿Habrá sido difícil para el emperador en el momento de elegir?

Anónimo dijo...

Tere

Estás más caliente que Lemebel

Therese Bovary dijo...

La verdad es que la pasión es maravillosa y no es patrimonio de Lemebel ni de nadie en exclusiva; es parte de nuestra maravillosa condición humana.

Eso sí, lamento informarte que esto corresponde a una serie de poemas eróticos donde me inventé a un Rey amante y medio machista para poder escribir por primera vez un libro de poemas eróticos.

Todo siempre es pura literatura.
Ah, y la palabra ardiente es más hermosa y menos vulgar que la tú has usado
Mis cariños
Tere