
Se quejan temblando
las hojas de la planta que está cerca de la puerta
cuando sales;
cuando abandonas todo,
es decir,
cuando abandonas mis brazos abiertos
y los brazos de mis brazos
donde tiendo a inventarte
o te pido que lleguemos a un acuerdo.
Pero tengo algunas decisiones tomadas,
por eso amo tanto el silencio
que flota oscureciéndose a nosotros,
y el largo interrogar de tus pupilas
cuando nos tiende emboscadas.
Y te husmeo te soslayo te averiguo
te recapacito te vuelvo a tu lugar
te emprendo finalmente en retirada
con la misma rigurosidad de tu voz cuando define
que todo lo anterior se nos parece y aparece y reaparece.
Entonces atiendo la contraorden de tus ojos
cuando hablas y te apoderas de mis dedos
buscando explicaciones.
Y yo vuelvo a mirarte
porque siempre vuelvo
al lugar del crimen.
De Género Femenino, Ed. Planeta, 1988
2 comentarios:
Estupendo. me ha gustado sobre todo la contindente forma de cerrarse en las tres últimas líneas.
Saludos...
¡Bravísimo!
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