
Nombrar las cosas es asignarles un destino, y yo llevo tú nombre oculto como un mensaje cifrado, como una marca de letras, una escritura que desde mi nacimiento me puso en el comienzo, o en el final de un recorrido, dependiendo de la dirección que se quiera dar al tiempo. Llevo características tuyas que se manifiestan incluso contra toda voluntad. Llevo también la memoria, esa necesidad de observar todo con detención para que no se escapen los detalles, esos paseos constantes por un mismo espacio físico mientras la mente recorría extensiones imposibles. Me abismo también como tú con la vibración que imprimió algún artista a sus pinturas, algún músico a los sonidos, y comparto esa desconfianza hacia todo lo que aparente ser absoluto e inamovible. Y ese sentido del humor que derriba todas las convenciones.
Vaya entonces este saludo y mi agradecimiento.
Hasta siempre
Este texto fue escrito por mi hijo para despedir a su abuelo Alfonso el domingo 10 de agosto de 2009 en la ceremonia en la Universidad Diego Portales el 10 de agosto de 2009.
4 comentarios:
la memoria es un libro maravilloso
hay que cuidarlo como la flor más preciosa.
hermosas y sentidas palabras le ha bordado
un abrazo de luz
Qué palabras!!!
Excepcionales.
Lo siento.
Besos.
mi sentimiento sigue con vosotros, y mi cariño
Este hijo tuyo escribe precioso!!! Tiene la gran habilidad de vestir la pena con sus mejores colores...
Hermoso homenaje y gran despedida para su abuelo y tu padre.
Recibe un cordial saludo berlinés.
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