viernes, enero 13, 2006

La Venus del espejo de Velásquez



BOLSAS Y BASURAS

Desde hace años, vago por los sueños cada noche interminable, arrastrando bolsas negras de basura llenas con mis objetos queridos. Son enormes los sacos. El peso me impide casi todo movimiento. En el esfuerzo de tirarlas por senderos y quebradas de oniria, amanezco agotada.

Noches más tarde, las bolsas empiezan a romperse. Como un reguero me sigue el contenido que me desvivo protegiendo. Son migas de pan para encontrar el camino de regreso a la vigilia. Que nada se pierda. Que nadie se pierda.

Intento recoger cada recuerdo, cada gesto tatuado en la memoria. La antología con los besos que nunca me dieron, las cartas de los amigos muertos, el sonido del mar que guardé en la caracola de mi infancia, un ramo de amores disecados, mis dados marcados, el olor de un bosque húmedo y sombrío, el tenue sol de invierno, mi corona de días benditos, el cofre de secretos que se llevó a su tumba la abuela y el enigma de la vida y la muerte.

Sin embargo, la bolsa se abre en otro lado y cuando logro cerrarla, vuelve a abrirse en otra parte.

Y así continuo perdiendo mis tesoros, mientras intento avanzar.

Pero eso fue hace muchos años. Otras vidas. Otros sueños. Ahora arrastro maletas con ruedas.

3 comentarios:

Lila Magritte dijo...

Hermosa y decidora imagen marca el inicio de tu blog. Me imagino que Venus y Cupido saben màs que yo de la situaciòn capturada por el pintor. Cuando hay espejos, algo sospechoso entra al paisaje.

Saludos.

coyota dijo...

Bienvenida a la red, espero que sea el comienzo de un trabajo apasionante que abrira nuevos horizontes
BieNVeNiDa!

grandchester dijo...

Esta bolsa de huesos
que se arrastran.

Esta bolsa de recuerdos
que se apagan.

Bolsa de dolor empecinado,
bolsa de pellejos.